En las últimas décadas, hemos sido testigos de una significativa transformación en el panorama global de las inversiones. Gracias a una mayor accesibilidad a los mercados internacionales, los inversionistas en Latinoamérica disponen en la actualidad de una gama más amplia de herramientas de inversión, entre las cuales se destacan opciones atractivas como la participación en el mercado inmobiliario estadounidense.

Recientemente, la inversión en complejos industriales ha experimentado un impulso notable, en gran medida impulsado por el auge del comercio electrónico posterior a la pandemia. Este fenómeno ha aumentado la demanda de espacios dedicados a logística, distribución, almacenamiento y producción. Por lo tanto, este sector continúa siendo muy atractivo debido a su robustez y rendimientos consistentes.

En el tercer trimestre de 2023, el sector industrial en el ámbito del Real Estate en Estados Unidos ha consolidado su posición como el segundo más relevante, con un 24.6% de participación en el mercado, superado únicamente por el sector multifamiliar. Durante este periodo, ha experimentado un crecimiento significativo, generando una inversión total de 20 millones de dólares.

Este éxito se atribuye en gran medida a la solidez proporcionada por las empresas arrendatarias, muchas de las cuales gozan de reconocimiento a nivel internacional. Estas compañías, conocidas por sus contratos de arrendamiento a largo plazo, ofrecen una rentabilidad constante y un nivel de estabilidad poco común en comparación con otras formas de inversión.

Además, la generación de utilidades mensuales en dólares a través del alquiler de estos inmuebles convierte a los complejos industriales en una opción atractiva para inversores que buscan diversificar sus carteras. En conjunto, todas estas características posicionan a este instrumento como destacado, especialmente para aquellos inversores que buscan potenciar y resguardar su capital.