En medio del panorama económico y político en América Latina, se destaca la urgente necesidad de establecer bases financieras sólidas para el futuro. Más allá de simplemente aumentar los ahorros, la inversión emerge como una opción que brinda la posibilidad de salvaguardar el capital, planificar a largo plazo y asegurar la estabilidad financiera, entre otros beneficios.

Resulta sorprendente que a pesar de estas ventajas, solo un 57% de individuos aún no se involucra en actividades de inversión, desaprovechando así valiosas oportunidades de crecimiento financiero.

Existen diversas razones por las cuales algunas personas se mantienen al margen de la inversión, siendo las principales la percepción errónea de que se necesita una gran cantidad de dinero para acceder a productos financieros, la creencia infundada de que este ámbito es exclusivo para expertos y el temor a perder el capital invertido debido a una falta de conocimiento en la materia.

No obstante, para facilitar el proceso, se puede contar con la orientación adecuada y las herramientas apropiadas. Para dar los primeros pasos, compartimos tres consejos esenciales para aquellos que desean adentrarse en el mundo de las inversiones:

  1. El primer paso esencial es la investigación. Es crucial comprender que la inversión no debe ser una decisión apresurada, sino una elección cuidadosamente pensada que refleje tus convicciones y objetivos financieros. Explorar las diversas oportunidades de inversión implica comprender detalladamente su funcionamiento y características, y también realizar estas transacciones a través de empresas que ofrezcan transparencia y estén alineadas con tus metas, lo que puede aumentar las posibilidades de éxito en tus inversiones.
  2. Establecer un plan de inversión claro. Esto implica determinar cuánto estás dispuesto a invertir, cuáles son tus expectativas de retorno y qué nivel de riesgo estás dispuesto a asumir. Es crucial la claridad en estos aspectos para trazar un camino que respete tu tolerancia ante posibles pérdidas del capital. Un plan bien estructurado dirigirá tus decisiones de inversión, ayudándote a seleccionar los productos que mejor se adapten a tu perfil financiero.
  3. La diversificación. Se trata de un principio fundamental una vez que comienzas a invertir, y consiste en no concentrar todo el capital en un solo activo, lo que permite mitigar los riesgos asociados a cualquier inversión individual y equilibrar tu cartera. Al diversificar, no solo proteges tu capital, sino que también maximizas las oportunidades de crecimiento, asegurando una cartera financiera más sólida y resistente ante las fluctuaciones del mercado.