Ante el creciente escrutinio del desempeño sostenible de las actividades económicas en el sector real estate, múltiples compañías en todo el mundo son evaluadas en función de su impacto ambiental, social y de gobierno corporativo (ESG, por sus siglas en inglés), con especial atención a sus estrategias climáticas e impacto en materia de derechos humanos.

En este sentido, existen índices diseñados para medir el desempeño de títulos inmobiliarios que cotizan en bolsa con base en evaluaciones ESG, como las que realiza la organización Global Real Estate Sustainability Benchmark (GRESB), en las cuales se analizan y proporcionan datos, así como puntos de referencia sobre el rendimiento de los indicadores ESG para mejorar la inteligencia empresarial, el cumplimiento de compromisos según la industria, y la toma de decisiones de fondos inmobiliarios real estate investment trust (REIT); empresas; agencias y promotores; gestores de fondos de infraestructuras, y operadores de activos.

En esta línea, con el objetivo de promover, mantener el desarrollo y operación sostenibles de los inmuebles, se han establecido certificaciones, normativas, etiquetas y marcos de sostenibilidad. Las empresas de infraestructura están expuestas a afectar sus calificaciones crediticias si los posibles impactos ESG sobre sus operaciones no se gestionan proactiva y adecuadamente, por lo que es crucial considerar los siguientes:

Medio ambiente

Los proyectos inmobiliarios pueden producir un impacto al medio ambiente y a comunidades circundantes, resultando en una alteración de los ecosistemas locales debido a su impacto en la biodiversidad, el consumo de recursos naturales, las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), los vertidos al agua, la generación de residuos y el uso de sustancias químicas peligrosas.

Seguridad de la fuerza laboral

Desde un enfoque de salud y seguridad en los sectores de ingeniería y construcción, la exposición de las personas a accidentes relacionados con el transporte motorizado de carga, el manejo de maquinaria pesada o de sustancias químicas peligrosas y otras situaciones imprevistas, puede derivar en lesiones y fallecimientos.

Manejo de residuos

Durante la operación de los inmuebles, la generación de residuos y contaminantes puede generar efectos sobre la salud de los ocupantes y afectar al medio ambiente.

Consumo energético

El uso de equipos de aire acondicionado para el control de la temperatura en espacios cerrados, mecanismos de ventilación, sistemas de calentamiento del agua, aparatos de iluminación y maquinaria requiere de un elevado consumo de energía.

Agua

El volumen elevado de agua necesario para operar, la disponibilidad limitada en zonas de alto estrés hídrico y las ineficiencias en extracción, uso y descarga, pueden generar afectaciones a la comunidad, al reducir la disposición suficiente y calidad del recurso.

Cambio climático

La falta de medidas de adaptación al cambio climático en el sector inmobiliario, sobre todo en regiones con llanuras inundables o zonas costeras expuestas a las inclemencias del tiempo, puede aumentar los daños a personas e infraestructuras por inundaciones, ciclones y otros eventos extremos.

Transparencia

La inadecuada gobernanza y falta de transparencia en los procesos de desarrollo y operación inmobiliaria puede conllevar impactos asociados a una inapropiada gestión en materia de ética, anticorrupción, competencia justa y respeto a los derechos humanos.

Impacto social

El impacto social de los proyectos inmobiliarios, de no tener un enfoque sostenible, puede impedir el acceso al empleo digno, vivienda, inclusión social y desarrollo comunitario, así como frenar el involucramiento de las comunidades locales y limitar la gestión responsable de la cadena de suministro.

En respuesta a estos desafíos, la implementación de sistemas de gestión ambiental, energética, de responsabilidad social, así como de salud y seguridad, puede encaminarse a promover una cultura de sostenibilidad que además de cumplir con las leyes aplicables, propicie prácticas que generen eficiencia, reduzcan costos y mitiguen riesgos asociados.

Adicionalmente, el incumplimiento de los objetivos ESG puede exponer a las empresas a riesgos financieros, los cuales se traducen en multas y sanciones por incumplimiento regulatorio, pérdida de licencia social para operar, reducción de la demanda de alquileres, disminución de la satisfacción de los arrendatarios, depreciación del valor de los inmuebles, aumento de costos directos de operación, exposición a la volatilidad de precios y pérdida de mercado por incumplimiento de estándares, códigos y reglamentos.

 

Fuente: https://www.forbes.com.mx