El auge, en los últimos años. de las plataformas de alquiler de vivienda temporal como Airbnb ha fomentado un cambio en la forma de viajar, pero también en el tipo de hospedaje, de turistas y de zonas que visitar. Por otro lado, ha transformado centros urbanos enteros, acercando fenómenos de gentrificación. Así como ha sucedido en Europa o Estados Unidos, América Latina no es una excepción.

La oferta de este tipo de alquileres a corto plazo en las principales capitales y ciudades latinoamericanas ha experimentado un aumento considerable desde la pandemia, con un 22% más de reservas en el cuarto trimestre de 2023 con respecto al mismo período del año anterior.

Los últimos datos señalan a Brasil y México como los mercados más sólidos, ocupando el 35% y el 20% del toda la oferta en el continente, seguido por Colombia y Argentina.

La regulación como desafío

Con la proliferación de este tipo de alquileres temporales, no son pocos los países que han optado por una regulación. Ya se han aplicado ciertas medidas en Barcelona, París y Londres, y, más recientemente, en Nueva York.

En algunos países de América Latina existen ciertas normativas, pero la falta de revisión y cumplimiento demora su aplicación.

La consecuencia de la gentrificación

Analistas consultados apuntan a una «presión» en el mercado de alquiler tradicional prácticamente en todas las grandes ciudades latinoamericanas en las que Airbnb se ha expandido, especialmente en Buenos Aires, Ciudad de México, Río de Janeiro, o en otras medianas, como Cancún, Bariloche y Salvador de Bahía.

Se observa un efecto de ‘desplazamiento en cadena’, donde los sectores medios deben ‘ir más allá’ para encontrar un barrio en el que antes vivían. No hay un efecto de ‘democratización’ territorial, sino que se refuerzan los patrones de valorización de las áreas más acomodadas de la ciudad, que son las más ‘atractivas’ para los visitantes extranjeros.

En el caso mexicano, desde el sindicato de empresarios Coparmex señalan que, pese a los beneficios que aporta la vivienda que se comercializa a través de Airbnb, este es un «mercado cambiante» que «estará sufriendo regulaciones y presiones gubernamentales», con las que puedan garantizar su desarrollo y «conciliar intereses diversos».

Fuente: https://www.dw.com/