Durante años, la narrativa tradicional del mercado inmobiliario colocó a la figura masculina como cabeza del hogar y principal tomador de decisiones en la adquisición de una vivienda. Hoy, esa historia ha cambiado. Más del 30% de los hogares son liderados por mujeres, asumiendo un rol transformador: el de constructoras de patrimonio.

Cada vez más mujeres acceden a créditos hipotecarios, analizan propuestas con rigor financiero, comparan ubicaciones, negocian condiciones y lideran con determinación el camino hacia la casa propia. Una proporción creciente de las compradoras son mujeres y en su mayoría madres que, además de sostener a sus familias, toman decisiones patrimoniales con visión a largo plazo.