La disrupción de las cadenas de suministro causada por la pandemia reestructuró completamente la distribución del comercio global y obligó a cientos de corporaciones estadounidenses a retirar sus operaciones de Asia y trasladarlas a América Latina, generando un boom del “nearshoring”, concepto que marca la pauta de las conversaciones en diferentes foros.

Dichas inversiones están también dinamizando de manera importante los mercados inmobiliarios comerciales locales, ofreciendo opciones interesantes para el despliegue de capital con retornos atractivos ajustados al riesgo.

Para capitalizar estas oportunidades, es esencial tener un conocimiento exhaustivo de los mercados y establecer asociaciones locales que puedan ofrecer información sobre los aspectos únicos del segmento inmobiliario de cada país. La entrada estratégica en estos mercados requiere comprender las leyes locales, el entorno económico y la capacidad de mitigar el riesgo asociado con las fluctuaciones políticas.

¿Cómo aprovechamos esta oportunidad y nos unimos a la tendencia, mitigando los riesgos involucrados en invertir en diferentes países?

A medida que consideramos el futuro de la inversión en América Latina, no puede ser subestimada la relevancia estratégica de las asociaciones locales y los conocimientos expertos. Tanto los gobiernos como el sector privado enfrentan grandes retos para generar la infraestructura y políticas adecuadas en los diferentes países, que permitan maximizar los beneficios de esta tendencia.

Invertir en el sector inmobiliario en Latinoamérica requiere una comprensión matizada de los mercados locales y de los diferentes factores macroeconómicos. Establecer estrategias regionales con enfoque individualizado por país es un factor clave de éxito para todo inversor que quiera tener presencia en estas economías en auge por el “nearshoring”.

Como principios esenciales se debe tener en cuenta:

  • Diversificación: Diversificar las inversiones en diferentes países de LATAM mitiga riesgos geopolíticos y económicos.
  • Infraestructura adecuada: las regiones con infraestructura establecida o en mejora, particularmente en transporte y servicios públicos, serán más atractivas, ya que reducen los costos operativos para las empresas que se instalan.
  • Aprovechamiento de la tecnología y enfoque en la sostenibilidad: invertir en propiedades que incorporen tecnología y prácticas sostenibles no solo es una demanda social, sino también un requisito regulatorio. Estas características aumentan significativamente el valor de los activos.
  • Interacción con las entidades locales: la inversión exitosa en el sector inmobiliario requiere alinearse con gobiernos, empresas y comunidades. Entender y navegar por las leyes locales y las normas culturales es esencial para el flujo de sus operaciones y su sostenibilidad a largo plazo.
  • Monitoreo de indicadores económicos: seguir indicadores como tasas de crecimiento del PIB, niveles de empleo y flujos de inversión extranjera directa proporciona información sobre la posible demanda inmobiliaria y la estabilidad económica de la región.
  • Tasa de cambio: para los inversionistas internacionales la fluctuación de las monedas representa un desafío importante. Entre los países que tienen ya el mercado dolarizado están México, Costa Rica, Panamá y Perú.

Fuente: www.fundssociety.com